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Federico González Frías

En el Tren

Brindis en la obra En el Tren

En el Tren - obra en un acto
(de la reseña de F. Ariza en el libro Tres Teatro Tres)

De la trilogía compuesta por Lunas Indefinidas, El Tesoro de Valls y En el Tren, quizás sea esta última obra la que tenga un mayor contenido doctrinal, o mejor, donde se hace más explícito ese contenido. Ya no se trata de candidatos que pretenden ingresar en una «Academia de Conocimiento» como en Lunas Indefinidas, o de quienes habiendo tomado contacto con la Ciencia Sagrada en un momento dado de sus vidas finalmente la han abandonado atraídos por las «riquezas» y «brillos» de este mundo, como es el caso del personaje principal de El Tesoro de Valls; en cambio, aquí estamos en presencia de hombres y mujeres que llevan tiempo comprometidos con la Enseñanza, y se han entregado a ella cada uno en la medida de sus posibilidades, teniendo como soporte el antiquísimo oficio del teatro:

Minnie.—Al subir, una señora me preguntó: ¿Quiénes son ustedes?
– Una tropa de actores, le respondí.
– ¿De comedia?, inquirió.
– Sí, le dije, sí, lo entendemos como la divina comedia, pues somos estudiantes del arte de la memoria.
– No comprendo. ¿Y qué es lo que les une?, interrogó.
– Que el todo no es la suma de sus partes, contesté no sin cierta malicia.
– Eso lo sabe cualquiera, contestó a su vez.
– Pero nosotros tenemos que estudiarlo pacientemente, le dije.

En efecto, los protagonistas de En el Tren son actores que toman su oficio como vehículo de su realización metafísica, ejercitando para ello el arte de la memoria convencidos de que esa realización consiste esencialmente en ir rememorando, pacientemente, nuestro origen suprahumano. Ellos han sido invitados a pasar un fin de semana en una convención, para lo cual realizan su viaje en ese medio de transporte. Pero no se trata de un viaje cualquiera, sino de un «viaje de estudios», y el tren se convierte entonces en el escenario1 donde se efectúan esos estudios en forma de pláticas y comentarios entre todos ellos, llegando a representar así «una obra de teatro dentro del teatro», como dice Max, uno de los actores, quien añade que:

en eso consiste la naturaleza del ser humano y el trabajo para lograr autogenerarse, o sea, para hacerlo.

Se hace manifiesta aquí de nuevo la idea de la representación teatral como una imagen de la vida humana, que se desarrolla dentro de un teatro mucho más grande que es el mundo, siendo dentro de ese «escenario», de ese marco en que hemos sido paridos, donde debemos regresar, entrando por la «puerta de los hombres», al útero materno, que en este caso es nuestra propia alma, y allí morir para renacer, o autogenerarse, es decir «salir» justamente de ese escenario de moviola recurrente y volver al origen «para desembarazarnos de la circunferencia»,2 como se afirma en un momento determinado.

De hecho, el tren donde viajan semeja un athanor,3 pero en este caso un «athanor grupal», si se nos permite la expresión, y en este sentido podríamos decir que toda la obra deviene una especie de «rito colectivo» en donde de algún modo cada cual va recapitulando sus años en el camino del Conocimiento, exponiendo sus logros en él, y sus esperanzas. Pero también van aflorando las limitaciones propias de lo humano, las preguntas incontestadas, las dudas que emergen, las vacilaciones y los fracasos,4 que fortalecen y templan:

Max.—(Desde la segunda fila a Julia). Este es el quiebre de todos los paraísos infantiles que creíamos lo más cercano a la felicidad, a lo que imaginábamos como nuestra identidad.

Minnie.—¡Ay mundo!, cuánto nos has engañado. ¡Ay familia!, nos has enseñado todo mal. «Andá a cantarle a Gardel…»

Max.—(De pie desde la fila de atrás). Nadie nos ha preparado.

Instructora.—Es una cruda, comerse el steak tartar de los sueños de uno mismo, de todas sus proyecciones quebradas en mil pedazos, deshecho todo su juego de sombras… (silencio) y luces, falsas iluminaciones que proyectaban estos ideales muertos.

Max.—(Desde la segunda fila). Imposible negar que nos lo creíamos, tristes despojos enterrados con lamentos porque hasta el fin pensamos que eso era nuestra identidad. Un vestido alquilado a la empresa de la vida.

(...)

NOTAS

1 Pensamos que nuestro autor no ha elegido el tren por casualidad, sino por sus propias connotaciones simbólicas, de una enorme fuerza evocativa y asociadas con la idea de viaje y, por ello, especialmente vinculado al transcurrir de la existencia humana, a sus etapas y estaciones.

2 "Quienquiera salvar su alma la perderá", dice el texto evangélico.

3 La referencia al athanor alquímico aparece en la obra con el acróstico de Basilio Valentino: "Minnie – Les recuerdo lo que decíamos hace un rato. Me refiero al término de Basilio Valentino VITRIOLO que significa 'desciende al interior de la tierra y rectificando encontrarás la piedra oculta' ". Hay en esta pieza muchas alusiones a los términos y a las operaciones alquímicas, como por ejemplo cuando se hace mención a las "heces", símbolo de la "putrefacción", estado necesario que precede a toda regeneración verdadera.

4 También las «miserias», como es el caso concreto de José María, quien no sólo siente un desprecio por sus compañeros, o por sus «con-discípulos» como él dice, sino también por quien le ha transmitido la Enseñanza, encarnado en la figura del Subcomandante. Se trata aquí de la personificación del «traidor» y del «intrigante» (en el fondo un pobre diablo que ni tan siquiera sabe por qué decidió estar ahí), posibilidades inferiores del ser humano que niegan al ser, y que, como la cizaña, crecen junto al buen trigo, pero esa es la única manera de poder identificarlos y cortarlos de raíz. Hay un momento en que a ese tal José María (quien se autodenomina «Acto Fallido») se le pone el bonete de burro y así permanece hasta el final de la obra.

*   *   *

En el Tren ha sido ha sido publicada en marzo 2011 junto con el El Tesoro de Valls y Lunas Indefinidas por Libros del Innombrable de Zaragoza (Tres Teatro Tres: ISBN 9788492759378, 216 págs). Su única representación por la Colegiata Marsilio Ficino, dirigida por el autor, ha sido grabada en vídeo y se reproduce aquí en 5 partes*.

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EN EL TREN

I
II
III
IV
V

   

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