Reseñas                                  Ver en vídeo

En el Utero del Cosmos
Comedia hiperrealista de Alcance Subliminal
de
FEDERICO GONZALEZ FRIAS

Reseñas II

7

Esta pieza en dos actos es una adaptación teatral de la obra En el Vientre de la Ballena. Textos Alquímicos. Pero, como en toda adaptación, existen elementos nuevos –en este caso literarios y escenográficos– que no estaban en el libro original, a lo que habría que añadir la interpretación de los actores de la Colegiata Marsilio Ficino, que nacida de la comprensión de esos textos alquímicos hace que éstos realmente cobren vida en el escenario y puedan transmitir su contenido a los espectadores que sean receptivos a él.

No es fácil desde luego realizar una adaptación de este tipo, pues hay que incorporar todo un lenguaje visual y gestual que sea capaz de poner en movimiento un conjunto de ideas que, en un principio, no fueron pensadas para ser representadas en la escena. Pero cuando esto se logra, como es el caso, el resultado es una obra de teatro en el pleno sentido de la palabra, cuyo argumento lo constituyen los parlamentos pronunciados por una serie de personajes acerca de sus experiencias en el camino del Conocimiento, donde asoman las luces, y también algunas sombras, de un proceso en el que todos están involucrados, o sea que hablan desde un mismo ámbito, y donde la reflexión de uno estimula a su vez la reflexión o meditación del otro, aunque en todo ello no hay relación causa-efecto sino la permanente remembranza de una realidad vivida internamente que aflora gracias a esos estímulos, siendo compartida por todos los demás, que se reconocen en ella. Como se dice al principio de la obra, todos los personajes están "en plena ebullición", término que, en este contexto, alude a un estado alquímico de efervescencia y exaltación generado por todas las ideas-fuerzas puestas en circulación por los distintos personajes.

En este sentido, quizás sea en esta pieza –junto a Noche de Brujas– donde más directamente se constate esa dimensión mágico-teúrgica que nuestro autor reivindica constantemente en su dramaturgia y que es inherente al teatro desde sus orígenes. Esto se debe fundamentalmente al contenido de lo que se expresa en ellas: en Noche de Brujas porque se trata de la escenificación de un rito iniciático relacionado con la sacralidad de las energías ctónico-telúricas; En el Útero del Cosmos porque, como venimos diciendo, nos encontramos ante una vivencia de la Cosmogonía desde dentro de ella misma, desde su útero o matriz, donde el hombre en la más absoluta intimidad experimenta la transmutación de su ser y se va revistiendo de un cuerpo de luz que poco a poco, de forma gradual, cristalizará en el renacimiento espiritual.

Esa vivencia es el propio proceso iniciático, y éste, como se dice en la obra por boca del personaje de Daniel, es también "el de la formación del lenguaje". Precisamente, esta es una de las ideas troncales de esta obra: la analogía y la identidad entre ese proceso y el que lleva a la creación del lenguaje; gracias a éste las cosas adquieren un nombre y pueden revelar su significado ya que ese nombre expresa la naturaleza íntima de las mismas, haciéndose inteligibles por su intermedio, lo que habla a las claras de las grandes posibilidades del lenguaje como vehículo del conocimiento simbólico, el que lleva al hombre hasta el centro neurálgico de su ser.1 El alma humana, como la arquitectura del cosmos, está hecha de palabras, se dice en un momento determinado en la obra, o sea de sonidos articulados y armónicos semejantes a las notas musicales, y en este sentido expresan el orden interno, el fundamento podríamos decir, al que está sujeta la propia Manifestación universal. El origen de la palabra, de la voz humana, está en el Verbo divino, no por casualidad llamado también "Logos espermático" entre los hermetistas y neoplatónicos alejandrinos.

Rosa (Al público y de pie; pausado). Con veintidós signos o claves conocidas con el nombre de letras se completa un código que abarca la totalidad de las cosas que pueden ser nombradas, sin exclusiones ni omisiones posibles. Diez son los dígitos con los que se pueden obtener las indefinidas combinaciones de las posibilidades numéricas. (Muy pausado). Las letras son complementarias a los números como la geometría lo es a la aritmética. Conjuntamente definen a su manera las posibilidades de la forma en el espacio y el tiempo. Nada hay fuera del lenguaje salvo lo Innombrable. La lengua es la expresión del Verbo hecho carne, encarnado. Todo lo manifestado configura un código o lenguaje, perfectamente legible y audible para quien quiera descifrarlo.

No cabe duda que este es uno de los temas recurrentes en la obra propiamente doctrinal de nuestro autor, y que en lo que se refiere al tema que nos ocupa recoge fundamentalmente las enseñanzas procedentes de la metafísica de la Cábala relativas a la "ciencia de las letras",2 o "ciencia de los nombres", presente de una u otra manera en todas las tradiciones, a saber: que el lenguaje, y su fijación escrita, desplegando toda la potencia del Verbo (el arquetipo del lenguaje humano), posee en sí mismo una energía-fuerza formadora de la inteligencia, revelando y actualizando todas sus posibilidades latentes. Esto es lo que viene a decirnos con pasión contenida Franc, otro de los personajes de esta obra:

La lengua conforma la inteligencia; conjuga, articula, nombra. Selecciona, compone, da sentido a todo lo cognoscible. También es la memoria de lo inteligible y sin memoria nada somos, es decir, nos vemos reducidos a la nada, a la pérdida del sentido, a la imposibilidad de la sabiduría.

A lo que añadiríamos esta otra revelación, en este caso de Juan:

Un lenguaje es una estructura que revela la totalidad significativa y su significado significante.

Por eso la inteligencia humana, reflejo del Intelecto divino, es mucho más que el simple raciocinio, y sin ella obviamente no podría existir el viaje del Conocimiento. A este respecto nos ha parecido sumamente ilustrativo recoger el siguiente diálogo, desarrollado durante el segundo acto:

Jacobo – Para serte franco, amigo, la relación entre el lenguaje y la lógica, o mejor entre el lenguaje como un código racional que descubre y describe la realidad me parece un tanto anecdótica, acaso sospechosa. El hebreo sólo tiene pasado y futuro, y también conozco lenguas fonéticas, tal vez onomatopéyicas o que poseen una repetición constante…

Pedro – (Interrumpiendo)… como mántrica,

Jacobo – … que me resultan muy válidas para la comunicación y por lo tanto para la comprensión,

Toño – (Agregando)… donde siempre anda entreverada la inteligencia".

Jacobo – Y no me refiero sólo a los delfines y ballenas y sus códigos que algunos llaman lenguaje, sino a algo mucho más cercano por pertenecer a animales de nuestra propia especie: a las canciones arcaicas sin significados aparentes.

Toño – (A Pedro, y acercándose a unos instrumentos –unos tambores y unas maracas– que tiene por allí. Pedro toma las maracas y Toño y Jacobo agarran los tamborines). Conozco lenguas cuyos verbos no tienen sino el tiempo presente e ignoran completamente el pasado y el futuro al contrario del hebreo, aunque significa lo mismo de modo inverso.

Pedro – Claro, Claro. (Y empieza a entonar una canción de los indios Hopis norteamericanos, muy, muy bien y con toda seriedad).

Hay en el parlamento de Franc antes citado una referencia explícita a la lengua como comprendiendo la "memoria de lo inteligible", es decir que además de conformar la inteligencia, de conjugar, nombrar, articular y dar sentido a lo cognoscible, la lengua posee asimismo un poder evocador capaz de hacernos rememorar otras realidades que yacen ocultas en nuestro interior. Hablamos, en definitiva, de la lengua como una poética, o sea de la poiesis, que es la facultad que tiene la palabra –y su traducción correspondiente en la imagen mental– de "crear" y de transformar en un sentido superior y vertical la realidad horizontal y condicionada del mundo y del hombre. Esta es la función que cumplen los mitos, que siempre se han transmitido a través del lenguaje poético, cuya reiteración rítmica va generando un estado apto para que el espacio de la conciencia reciba la irradiación luminosa de las ideas que ese mismo lenguaje, como símbolo, contiene y vehicula.3

Rosa – El rito de la iniciación cósmica, ese proceso efectivo y real, es la dramatización vivencial del Misterio. Es un recuerdo vivo actualizado en su forma por la simultaneidad del presente. Sería la historia del Arquetipo si la Eternidad tuviese historia. Mejor decir que es una historia arquetípica. (A Jacobo). El mito encarnado en la interioridad es el renacer del símbolo.

Todos los parlamentos de En el Útero del Cosmos están sustentados en esa poiesis, en esa magia teúrgica que posee la palabra cuando ésta es portadora de las ideas inteligibles, es decir que en cada uno de los personajes existe la voluntad de comunicar y de transmitir a los demás las vivencias de su viaje interior, porque en ese acto de "revelación", que es en sí mismo un gesto ritual, está implícita la reminiscencia, el "recuerdo de sí".

Miranda: El tiempo por primera vez se ha detenido en su constante ambular, aunque todo es tan sutil y tan difícil de advertir; aun para ti mismo. Y tú has nacido a la realidad exactamente en ese instante. (Al público). El embarazo ha llegado a su fin y se ha producido tu alumbramiento, al que los sabios llamaban la hora de la muerte. Tu creación, no la mera sucesión de espacios y tiempos indefinidos, sino tu auténtico ser, tu identidad. No nacida ni de la carne ni de la sangre y ni siquiera de querer de hombre. (Se sienta en el puf que hay junto a la mesa). Has roto lo que te limitaba al tomar conciencia de ti y todo se ha realizado simultáneamente. Has sido tu padre y tu madre y la creatura. Te has tallado un nuevo rostro que tú has elegido por obra de la gracia. (Volviendo a Daniel). Te has moldeado haciendo una obra de arte contigo a tu imagen y semejanza.

(…)

Jezabel – He aquí un organismo cuyas partes se enlazan constantemente unas con otras produciendo la diversidad de todas las manifestaciones. Podemos entrar en él en cualquier momento, al comienzo, al medio o al fin, aunque de aquí jamás se entra ni sale. Porque para él siempre es ahora en recurrencia instantánea y total; de su ser cualquier fragmento es la totalidad como un modelo a escala de una Inteligencia Viva, que también se expresa en la existencia que ella misma crea. Instaura un orden sin el que nada es posible. Aunque esa estructura sea móvil, tal vez anárquica…

Juan – … como la inteligencia misma.

Jezabel – Al menos contradictoria o paradojal, como la vida y la magia.

Como vemos por estos dos parlamentos siempre se habla desde un presente o "un ahora reiterado". Incluso cuando hay alguna referencia al pasado, o cuando se desliza algún matiz cómico, incluso excéntrico o sarcástico, el fondo de lo que se dice siempre es actual pues se está refiriendo a una situación existencial prototípica del ser humano. Un ejemplo:

Jacobo – (Riendo de sí mismo al público). Unos abominables espíritus amorfos han venido a perturbarme con sus protoplasmáticas excrecencias, (incorporándose) residuos psíquicos que encarnan en un mundo contaminado, aguardando el momento señalado con odiosas caras centrífugas. Esa basura manifiesta que está asimismo en nosotros no tiene poder, sino sobre el mundo que las teme como a un amo imposible; esas formas son demasiado semejantes a los intestinos para que les prestemos dedicación exclusiva. (Cambia de tono y explica). Constituyen comunidades cerradas dentro del sistema sanguíneo. Hay que llegar a ellas y despedirse de acuerdo al ritmo del líquido vital que va ascendiendo hacia el corazón, su centro. No recordarlas demasiado, ni prestarles mucha atención, pues ya llegará el momento de retornar a verlas, posiblemente a actuarlas, actualizarlas. Ahora es urgente seguir adelante pues cuentan con una condición particular: cuando se las visualiza literalmente, materializan. Y entonces todo se vuelve pequeño, comenzando por nuestra visión.

Todos los personajes de En el Útero del Cosmos son miembros de una Facultad de filosofía y literatura, o están relacionados con el mundo literario y editorial. Algunos son escritores y traductores, otros profesores de filosofía o de lingüística, alguno más licenciado en letras o historiador… Todos, como declara Toño, el rector de esa Facultad,

hemos sido convocados para una misión literaria de carácter subliminal4 por la Academia de letras,

con el fin de

experimentar sobre el lenguaje y todo lo a él relacionado desde el punto de vista ontológico y cosmogónico tendente a lo metafísico, con exclusión de lo psíquico y ni que hablar de lo psicoanalítico.

Y añade que se está refiriendo a

un metalenguaje universal digno de ser conocido y practicado por intelectuales y científicos como elementos sintácticos, cifrados, reconocibles a nuestro intelecto.

Ese metalenguaje universal es evidentemente el lenguaje simbólico, y como hemos podido comprobar en las citas anteriores, y las que vendrán a continuación, en esa clave se expresarán todos los integrantes de dicha Facultad, que experimentarán efectivamente sobre el lenguaje desde el punto de vista más alto, es decir acudiendo a sus fuentes cosmogónicas y ontológicas siempre con las miras puestas en la metafísica. Toda la obra es en realidad un estudio emprendido desde esa perspectiva, y si le prestamos la debida atención nos daremos cuenta de que como decía el personaje de Rosa nada puede haber fuera del lenguaje, que todo efectivamente puede ser dicho por él, salvo lo que no tiene nombre por su naturaleza supracósmica y suprahumana.

Los dos actos en que se divide la obra se realiza cada uno en un espacio distinto. La primera convocatoria es en la misma Facultad de filosofía y literatura, y por consiguiente las intervenciones revestirán, por lo general, un carácter más bien "académico", que no "academicista", es decir que se ceñirán a un encuadre determinado, pero que ni mucho menos coartará el flujo creativo de estos profesores que están firmemente convencidos de que hay que abandonarlo todo y dedicarse a la búsqueda de la verdad, como dice Pedro, el más joven de todos ellos.

En este primer acto existen muchas referencias a la estructura cósmica, a veces relatada en su analogía y correspondencia con el proceso iniciático:

Rosa – Hay tres mundos en este mundo. Tres planos de lectura de los hechos o de las cosas, amén del literal, que es el único que de ordinario conocemos, como ya lo apuntó Franc. Estos son grados de consciencia o formas de vivenciar la realidad. Nadie ignora que el conocimiento de estos planos ocultos se logra con el trabajo hermético y que éste tiene mucho más que ver con la guerrilla, que con la cursilería devota. Son tres los colores graduales, los pasos de la Obra Alquímica, llamada transmutación y también nuevo nacimiento. Este es el viaje iniciático, la aventura interior, la ascensión por grados en la escala evolutiva.

(…)

Daisy – (Diferentes tonos y velocidades). Es tan fácil comprender que el universo es un juego de relaciones, como dice Jezabel, cuando uno pone un poco de buena voluntad, que cualquier ejemplo tomado de lo que está a mano nos lo dice. Así la sangre –y con ella la vida– se derramaría por los poros si no estuviera contenida por la presión atmosférica. A la atmósfera la controla otra entidad y así le da su existencia. Esa otra entidad ¿de quien depende? ¿quién la conoce? La cadena de mundos, el collar cósmico, la sucesión indefinida de la multiplicidad numérica que eso precisamente simboliza.

Rosa – El coito reiterado y la antropofagia natural.

Daisy – No hay nada en la sucesión horizontal de mundos o en el ciclo perenne de uno de ellos. Declaro que es pecado mortal poseer la idea de un infinito material, de una eternidad relativa. La suma de las vueltas alrededor de un eje es igual a la numeración de las galaxias: ambas no nos dicen nada acerca del universo. Lo que está implícito en la horizontal, lo que en El es inmanente, o potencial, lo que advertimos en la interioridad de la conciencia, eso es lo que interesa. No el vagabundeo de existencias análogas, sino la esencia, la encarnación.

También hay referencia explícitas a la Tradición:

Daisy – Estamos en presencia de una Tradición unánime asegurada por todas las Sagradas Escrituras. (Al público). Nosotros no pretendemos sino encarnar estos mitos y textos vivos. Sólo eso. Dejadnos un poco a solas con nuestra locura. Nada de lo que podéis pensar o decir nos interesa pues conocemos el nivel al que os estáis refiriendo. El Cristo interno no ha venido a pedir, sino a reinar.

(…)

Pedro – Ninguna duda cabe acerca de que debemos llegar a la verdad por nuestros propios medios. De hecho, no hay otra manera. Pero existiendo un modelo, una doctrina, un vehículo que nos lleva al más allá, a la Vida Eterna, ¿qué necesidad tenemos de andar 'descubriendo' o 'inventando' cosas? (Pausa). La verdad ha sido revelada. Sólo el amor propio, es decir la ignorancia, nos impide vivenciarla.

Angie – La urgencia de encontrar la fuerza suficiente como para poder salir del pantano. La necesidad de abrir la puerta, pospuesta desde siempre. El amor al conocimiento, sempiterna búsqueda del hombre. La idea de que existe una verdad, una clave, aunque nosotros no la sepamos. Caer en cuenta de que uno va poniéndose mayor, que no puede seguir haciéndose el distraído.

Jezabel – (Dirigiéndose a Angie). Entender que todo es un enigma interesantísimo que apenas se comienza a develar justifica cualquier existencia.

(…)

Franc(De pie). Visto y oído el expediente sumario, en razón de pruebas evidentes y con voluntad precisa de esclarecer la verdad inteligente, declaramos lo que sigue: que este mundo nada tiene que ver con lo que nosotros imaginamos. Que estamos viajando constantemente en el tiempo y el espacio mientras pensamos en la casita propia. Que la vida entera es un código a descifrar. Que esa simbólica es Arquetípica. Que nosotros, como todas las cosas, somos signos y por lo tanto significantes. Que los sabios de todos los tiempos y lugares han conocido esta realidad. Que les ha sido revelada y es una sola y jamás podría ser propiedad de nadie. Y que las acciones más gloriosas de los simples mortales son apenas un remedo de las olímpicas aventuras celestes. (Se sienta).

En el segundo acto, que se desarrolla en el domicilio del rector, el ambiente es más festivo y por tanto más distendido, y esa circunstancia hará que en esos personajes broten parlamentos por un lado más "personales", es decir que hablen de sus vivencias más íntimas, dentro del útero del cosmos:

Toño – Oyendo una audición casual por la radio esta mañana me he preguntado una vez más por mi identidad. Tarea bastante fatigosa, supongo, si no se encontraran siempre novedades. Novedades soy, me digo con un poco de sorna, mientras siento la inutilidad de todo esfuerzo, pensando que cualquier acción está contaminada. Me paraliza la idea de tener que escribir unas líneas siempre fútiles en vano. ¿Qué soy? ¿Qué he sido? (Entra en monólogo interno). ¿Qué validez tiene este tono personal? Esa nada asumida ¿qué significa? ¿En qué módulo ha de ser atrapada? ¿Cómo habrá de ser medida? ¿Cómo no advertir honestamente la aniquilación total? ¿Cómo no comprender los signos misteriosos, graduales, insistentes? ¿Cómo no conocer que esos signos son la vida de uno, que uno es sólo un símbolo? ¿A quién poder hacer entender que nada ha cambiado pese a la transmutación? Que las cosas siguen siendo ellas y la vida transcurriendo.

(…)

Rosa – (A Daniel en tono poético y bello, quien la escucha con atención crítica). Tu nombre es silencio. No el silencio audible de la belleza; ni siquiera la música perfecta de las esferas. Tu nombre es no. (Al público y a sí misma). He caído fulminada en el piso del cuarto de baño. Me he visto estremecida y como un pellejo u odre vacío, abismada por la sola idea de lo que tú no eres, de aquello que no has creado. Verdadera dimensión del infinito, tu no ser. Ya que eres el inventor de todo lo imaginable y de la imaginación misma. Del lenguaje, del vidente, la visión y tu autogeneración.

(…)

Jacobo – (Le cuenta a su mujer, Rosa). He estado con Platón esta mañana. Me lo he encontrado mientras iba ensimismado por el parque central. Hablamos de Orfeo y que no hay magia más espectacular que la vida misma. La vida es mágica, le dije con mirada de importante y tono de entendido tratando de iniciar una conversación con un autor que jamás aparece en su obra. Al recordar estos hechos he llegado a la conclusión de que sólo alterno con gente destacada. Soy amigo de profetas y de inspirados, compañero de filósofos y sabios, todas personas muy distinguidas. Me parece muy buen programa estos diálogos con Platón. Estos intercambios con Proclo, con Dionisio Areopagita, con mi maestro, conmigo mismo.

Precisamente será en ese ambiente festivo donde estos académicos y escritores de cierto "crédito editorial" revelarán, y celebrarán, su condición de herederos de una tradición que, en efecto, entronca con Orfeo y los misterios de su "teología poética", los que desembocarán en Homero, Pitágoras, Platón y los neoplatónicos y hermetistas, entre los bardos y los trovadores de todos los pueblos de Occidente, partícipes todos ellos de la generación y conservación de su cultura como una expresión de la Filosofía Perenne, a lo largo de miles de años, hasta hoy mismo:

Jacobo – (Contestando directamente a Toño y Juan). (De pie caminando hacia el bar). ¡Propongo un brindis! Los herederos de los bardos nos hemos declarado en huelga, se proclama la rebelión de los poetas, un tono gremial empapa este discurso. La urgencia de actuar inmediatamente, con velocidad fugaz, en minúsculos toques de atención para que la humanidad despierte. (Al público y remarcando). La imperiosa necesidad de un metalenguaje que genere otros códigos, para que el poeta pueda cumplir tan noble como antiguo oficio. (Cambia de tono; exaltado).

Juan – (Se pone de pie). ¡Devuélvase al bardo el don de la profecía!

Toño – (Se pone de pie). ¡Que se sepa que somos un honorable personal jerarquizado y que nuestros antecedentes son sagrados!

Daisy – (Poniéndose de pie igualmente). Venimos de la casta de Homero, de Virgilio, de Dante, de la de los trovadores de todos los pueblos.

Jacobo – (Cambia otra vez de tono y a todos). Señores, formemos una corporación parlante, una estructura audible. Una organización sonora que sea como un templo, como una caja de resonancia, para que la Inspiración pueda recibirse y el lenguaje de la Música y la Poesía se expandan por el Mundo entero. ¡Brindemos por ello!

Este es uno de los momentos álgidos de la obra. Es tal la fuerza, la belleza y la emoción intelectual que estos parlamentos transmiten, que no podemos sino rendirnos ante la evidencia de estar efectivamente en presencia de una tradición viva y actuante, de una corporación parlante y sonora que se manifiesta mediante el lenguaje musical y poético, y que nos invita a cruzar el umbral de ese "sueño compartido" que nos mantiene en lo más inferior de nuestro estado humano, para ir penetrando poco a poco, casi sin darnos cuenta, en ese mundo intangible permanentemente invocado En el Útero del Cosmos.

Jacobo – Lo invisible es lo más atractivo. Lo que casi no existe, lo tenue, lo fugaz, lo delicado, lo más pequeño de todo, es lo más bello y lo más difícil de obtener; lo más escaso.

Hannah – Los entendidos son capaces de dar su fortuna por eso.

Jacobo – Siendo así, es lógico pensar que aquello es lo que más cuesta.

Miranda – Tan increíblemente maravilloso como único.

Jacobo – … la gente realmente ambiciosa es lo que pretende. Sin duda lo mejor, si supiéramos qué es lo verdaderamente conveniente; resulta mucho más raro, cuando sabemos que lo hemos tenido desde siempre.

Ese mundo intangible, invisible, que casi no existe, único en su maravilla, que lo hemos tenido desde siempre pero sin saberlo (y este es el drama de nuestra condición simplemente humana), no es otro que aquel que Marsilio Ficino denominó "la altísima ciudadela de la bienaventuranza celeste", o sea la "Ciudad Divina", "Palacio Interno" o "Colegio Invisible", también llamado Utopía, a la que como sabemos nuestro autor ha dedicado una obra completa, y cuya descripción simbólica constituye una de sus muchas aportaciones al Esoterismo de nuestra época.

El mismo Federico nos dice en dicha obra que la Utopía también recibe el nombre de "República de las letras", y esta expresión inevitablemente nos lleva a esa "Academia de Letras" de que habla Toño en su primer parlamento, la que ha convocado esa "misión literaria" que ha llevado a todos estos personajes a recorrer el ámbito de su conciencia (ese regalo otorgado por los dioses a los hombres), un recorrido ciertamente circular, pues buscando su destino han llegado a su origen, del que en verdad nunca salieron:

Miranda – Ahora todo es mucho más misterioso y sencillo y semejante a la vida cotidiana. Se caería en la tentación de pensar que no pasa nada, si aquello no estuviese siempre presente dando realidad a todo lo que existe. Este es un estado más sutil donde no hay novedad porque en la renovación perpetua no hay novedad posible. (Cambia de tono). Donde la conciencia no distingue demasiado entre lo uno y lo otro y donde nada se ha perdido, ni debe hallarse, porque así ha sido desde siempre.

Francisco Ariza

NOTAS

1 Hemos de decir que casi todas esas adaptaciones literarias de las que hemos hablado inciden en esta idea del lenguaje como un vehículo de conocimiento.

2 En relación con esto en El Tarot de los Cabalistas podemos leer lo siguiente: "Está claro que si conocemos el valor esotérico de las letras, sus connotaciones numéricas, y las transposiciones y permutaciones a que ellas pueden dar lugar en el contexto de las palabras y las oraciones, la lectura de cualquier texto sagrado –en particular la Biblia– en el que el alfabeto hebreo se encuentra presente, pasará a tener otro sentido que el común, literal y exotérico, y adquirirá un relieve y una profundidad tanto más rica cuanto más amplia. Y es por estas asociaciones y correspondencias entre números y letras, y las relaciones a que dan lugar, que se producen iluminaciones sorprendentes en la raíz metafísica del lenguaje humano, las que son llamadas por la Cábala 'chispas divinas'".

3 En El Simbolismo de la Rueda (cap. III, "Perspectivas desde el Arte"), Federico define la poética en estos términos:

"Una poética no es sólo una metafórica ni una confusa ensoñación o un vago 'sentimiento cósmico' –como el símbolo no es sólo alegoría–, sino más bien una forma de ser, una manera de vivir, siempre relacionada con la búsqueda de la verdad –y en este sentido es heroica–, la sed de conocimiento y por lo tanto la reintegración al sí mismo. Además esta poética está comprometida con el conocer del hombre, al que consideramos parte imprescindible de este proceso perenne de interrelación y expresión, donde la inteligencia universal que él mismo refleja, manifestándose como un arte de indefinidas posibilidades, le brinda la opción de ser todo lo que él conoce".

4 Es interesante detenerse en el "carácter subliminal" de esa misión literaria, pues en verdad así es como actúa el símbolo sobre nuestra conciencia: como un aluvión de ideas que se van depositando en su interior, sin que al principio aparezca con nitidez la naturaleza espiritual-intelectual del mensaje que vehiculan; pero el símbolo va actuando de manera oculta, hermética podríamos decir con propiedad, como ocurre con la gestación de los metales y piedras preciosas en el interior de la tierra gracias al influjo sutil de las estrellas.

Reseñas anteriores

Videos:
Filmación de la obra en el teatro Els Lluïsos de Gràcia, Barcelona